Un Modelo de Hombría Bíblica

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En este Día del Padre, estoy agradecido por el modelo espiritual a seguir que mi padre siempre ha sido para mí. Pastor principal de la Iglesia Rockpoint en Lake Elmo, Minnesota, comenzó a inculcarme, a una edad temprana, los cuatro rasgos de la hombría bíblica.

Cuando alguien me pide que defina la hombría bíblica, hago referencia a Formando a un Caballero Moderno (Página en inglés) “Raising a Modern Day Knight”,  el recurso que mi padre y sus amigos usaron para enseñarme a mí y a mis amigos que un hombre bíblico rechaza la pasividad, acepta la responsabilidad, lidera con valentía y espera una mayor recompensa. La recompensa de Dios.

Ahora, años después, los rasgos están arraigados en mi mente. Se quedaron porque mi papá no solo me los enseñó, sino que los modeló. Estos rasgos han sido mi guía para la toma de decisiones y una lista de verificación para mi carácter. Creo que soy el hombre que soy hoy debido a las enseñanzas y acciones de mi padre.


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Modelando los cuatro rasgos de la hombría bíblica

Mientras mis amigos y yo nos sentábamos alrededor del fuego una noche en el norte de Minnesota, nuestros papás aprovecharon la oportunidad para enseñarnos sobre la hombría bíblica. Cada uno de nosotros sacó sus diarios y tomó notas. En ese momento, no sabía cuán influyente Formando a un Caballero Moderno (Página en inglés) sería para mí este programa. Los cuatro rasgos, que destaco a continuación, me han ayudado a seguir a Cristo mientras navego por este mundo empapado de pecado.

1) Un hombre bíblico rechaza la pasividad

Desde el comienzo de la Biblia, vemos el tema del trabajo. En el primer par de capítulos del Génesis, el autor describe la creación del mundo por parte de Dios como “obra”. Este trabajo está relacionado con la creación ordenada y divina y el propósito humano. En Génesis 1, vemos a Dios deleitándose en Su obra. Génesis 2 se expande a Dios cuidando de Su creación. Luego encarga a la humanidad que continúe Su obra. Génesis 1:28 dice que debemos “llenar la tierra y someterla”.

El encargo del trabajo de la humanidad fue diseñado para traernos recompensa y libertad. Pero requiere nuestra disciplina. El libro de Proverbios  nos dice que nuestros buenos hábitos de trabajo honran a Dios. Estos hábitos se forman a partir de nuestra reverencia a Dios y, por lo general, conducen a nuestra prosperidad. Es fácil sentarse y adoptar un enfoque pasivo de la vida, pero tú y yo estamos llamados a un estándar más alto.

He visto a mi padre trabajar no solo por la provisión de nuestra familia, sino también para que las vidas de muchos cambien con las buenas nuevas del Evangelio. Mi papá no se queda de brazos cruzados, sino que actúa obedeciendo al llamado de su amado Señor. Yo activamente rechazo la pasividad debido a su enseñanza.  


2) Un hombre bíblico acepta la responsabilidad

Los padres crían a sus hijos lo mejor que pueden, pero eso no significa que no habrá daño en el proceso. Cuando era niño, siempre quise que mis padres fueran perfectos. Sabía mi pecado y mis errores, pero debatía cuando mis padres fracasaban. No fue hasta más tarde en la vida que me di cuenta de que mis padres eran como yo: quebrantados y pecadores, pero a pesar de todo salvados por la gracia de Dios. La diferencia entre mi pecado y el pecado de mis padres ha sido su respuesta. 

Solía (y a veces todavía lo hago) esconderme en mi pecado, ya que me produce culpa y vergüenza. Como Adán y Eva, tendemos a responder a nuestros fracasos corriendo y cubriéndonos. Encuentro que mi reacción instintiva al pecado es echar la culpa, mentir y evitar el dolor. Pero mis padres han modelado una mejor respuesta: lidiar con su pecado de manera rápida y responsable, como Dios manda. Se arrepienten, primero trayendo su pecado a Dios en confesión, luego a otros en una conversación y finalmente dando pasos activos para apartarse de su pecado. 

Aprendí a aceptar la responsabilidad por mis acciones al observar a mi padre. Recuerdo algunas veces que comprensiblemente se sintió frustrado conmigo y con mis hermanas, solo para sentarse a nuestro lado en la cama más tarde por la  noche, para disculparse y pedirnos perdón por su frustración. Esos pequeños momentos de asumir la responsabilidad han sido monumentales en mi propia integridad y desarrollo.


3) Un hombre bíblico lidera con valentía

Mi padre se basa en sus convicciones, no necesariamente en sus creencias. Para tener una creencia, la gente sabe en qué cree. Pero para tener convicción, debemos saber por qué la creemos y haberla experimentado en nuestras vidas.   

Aprendí que ser un líder espiritual no siempre se trata de conversaciones espirituales, devociones grupales o el vertimiento de conocimientos. Estos son importantes, pero una de las formas más importantes en las que podemos modelar el liderazgo espiritual es a través de nuestro caminar diario con Cristo. La mayoría de las veces, el liderazgo no es público. Más bien, es en nuestros momentos privados, cuando elegimos hacer lo correcto cuando nadie está mirando. 

Jesús, en Juan 15: 4-11, nos llama a permanecer en Él, ya que Él es el que produce la vida. El liderazgo valiente surge de permanecer en la fuente de todas las cosas buenas, nuestro Padre celestial.

 Mi padre siempre ha dirigido a mi familia públicamente y él mismo en privado. Siempre he admirado la forma en que procesa las cosas con mi mamá, discierne los eventos actuales y pasa tiempo leyendo y aplicando la palabra de Dios. El liderazgo de mi padre no solo afecta vidas aquí en la tierra, sino que afecta vidas por la eternidad.


4) Un hombre bíblico espera una recompensa mayor, la recompensa de Dios

Mi padre también modeló que la hombría bíblica tiene sus raíces en la mansedumbre y la humildad. La mansedumbre es poder bajo control. La humildad es saber quién eres, quién te hizo quién eres y darle a Dios la gloria. La hombría bíblica no está trabajando o liderando para el reconocimiento de otros aquí en la tierra, sino para aquel cuya opinión en última instancia importa, nuestro Padre celestial. Solo podemos captar esta mentalidad eterna cuando continuamos permaneciendo en Cristo, caminando en Su camino y siguiendo Su ejemplo. 

Lo que en última instancia importa es si conocemos a Jesús, no cuántas cosas o reconocimiento tenemos. ¿Amamos bien a las personas, las estamos guiando hacia el evangelio y promoviendo su cumplimiento en Cristo? Mi papá tiene una mentalidad eterna y trabaja por la eternidad. Lo mejor que puede, se esfuerza por hacer todas las cosas para obtener la recompensa mayor, la recompensa de Dios.


Una relación modelada & un legado espiritual

Mi papá no aprendió a modelar estos rasgos de carácter piadoso por sí solo. Para entender por qué mi papá me los enseñó, tenemos que mirar su relación con su propio padre. Tengo un padre amoroso y de principios gracias a mi abuelo. 

Mi abuelo era agricultor de los que alquilaban la tierra para cultivar. Fue criado muy pobre, por un padre extremadamente disfuncional. Escucharlo decir que odiaba a su padre todavía me sorprende. Mi bisabuelo le robó a mi abuelo y lo victimizó. Enojado y amargado, mi abuelo se sentó en la pequeña capilla donde escuchó por primera vez acerca de Jesús. Confesando a Cristo como Señor, eligió no ser una víctima, sino perdonar a su padre y caminar en el camino de Jesús. 

Mi abuelo tomó la decisión de modelar los caminos de Cristo para mi papá. Gracias a esa elección, mi padre fue capaz de modelarme la hombría bíblica. Las bendiciones que he recibido de mi padre son el resultado de la obediencia y fidelidad de mi abuelo al caminar con Cristo. Haz clic en este enlace para escuchar la historia de mi abuelo desde la perspectiva de mi padre.

Lamentablemente, con demasiada frecuencia escucho historias de heridas paternas que distorsionan y dañan las relaciones familiares durante generaciones. El testimonio de mi abuelo nos enseña que se necesita elegir el cambio para interrumpir este ciclo doloroso. Se requiere un paso de obediencia para perdonar, no vivir como una víctima y caminar en el amor que Cristo modeló.

Mi papá no solo me enseñó acerca de la Biblia, él ha caminado el camino de Jesús en su vida diaria. Su enseñanza no solo me ha guiado; sus acciones me han motivado a seguir sus pasos.

Te amo, papá. Estoy muy agradecido por el impacto que ha tenido en mi vida. ¡Siempre serás mi héroe!


¡Feliz Día del Padre!


AUSTIN ES PARTE DEL EQUIPO DE PONENTES DEL MINISTERIO JOSH MCDOWELL.

Propaga el amor de Dios