Reconsiderar la Responsabilidad: un Enfoque Proactivo y Curativo Parte 1


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¿Haz tu experimentado, como yo, una responsabilidad reactiva y poco saludable en tu vida? ¿Te has encontrado ocultando tus conflictos, o solo compartiendo tus elecciones poco saludables después de volver a ellas? ¿Te hicieron otros sentir avergonzado después de que finalmente reuniste el coraje para confesar tu historia? En esta publicación abordo la diferencia entre “responsabilidad” y el apoyo proactivo y curativo. He descubierto que solo este último produce resultados que cambian la vida. 


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¿Qué es la “responsabilidad” bíblica?

Usamos la palabra “responsabilidad” con frecuencia. A menudo la usamos en el contexto en el que una persona le pide a otra que se asegure de que haga (o no haga) algo. La palabra en español más cercana a “responsabilidad” es “compromiso”. Piensa en eso. Cuando pedimos a otros que nos hagan responsables, les pedimos que se comprometan. Para ayudarnos a no volver a tomar decisiones poco saludables, o para cumplir compromisos que nos beneficien, como leer nuestra Biblia o amar mejor a los demás.

Pero en la Biblia, la palabra más cercana a cumplidor es “cuenta”. Las menciones de “cuenta” tienen que ver con alguien que da una “cuenta” de si mismo a Dios (Romanos 14:12, Mateo 12:36, Hebreos 4:13, 1 Pedro 4:5). Lo que la Biblia dice es que depende de cada uno de nosotros, como individuos, ser responsables ante Dios por nuestras elecciones. No es responsabilidad de otra persona hacernos responsables. Cada uno de nosotros debemos seguir y asociarnos con Dios a medida que El desarrolla deseos y habilidades saludables dentro de nosotros. 

Una palabra más precisa para lo que estamos diseñados a tener puede ser “soporte”.

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Algunos pueden argumentar que esto es semántica, pero creo que esta es una de las razones por las cual “la responsabilidad” es a menudo reactiva, poco saludable y limita nuestro crecimiento.


¿Dónde encontramos la curación?

El apoyo proactivo y curativo implica la elección diaria de buscar ayuda, dentro de una comunidad confiable, para procesar el dolor y las tensiones que impulsan nuestro pensamiento y comportamientos. Tenemos que reconocer que no solo terminamos de regreso en nuestras elecciones poco saludables en un abrir y cerrar de ojos. Pasamos por patrones y ciclos recurrentes antes de volver a los lugares que juramos nunca volveríamos a ir.

Comenzamos a reaccionar ante los desafíos, las críticas, el estrés y comenzamos a creer mentiras y a sentir emociones como ira, tristeza o miedo. Luego comenzamos a pensar en formas de hacer frente o escapar de estas emociones. A menudo, estos ciclos de provocación y respuesta operan a un nivel subconsciente. Se han arraigado en nosotros, lo que lleva a conexiones cerebrales fijas que debemos renovar intencionalmente.

Lo que necesitamos es ayuda en estos momentos cuando comenzamos con nuestro pensamiento reactivo desencadenando emociones. Necesitamos apoyo, aliento, ayuda y amor para crecer y superar las elecciones poco saludables. Afortunadamente, Dios nos ha dado un regalo increíble a través del cuerpo de Cristo para hacer la vida juntos de una manera mucho más profunda de lo que solemos hacer.

La curación comienza en nosotros cuando desarrollamos un estilo de vida de búsqueda en lugar de actuar incorrectamente. (En inglés) Click To Tweet

Un apoyo seguro impulsa nuestra curación

Tenemos la opción de experimentar salud y curación mientras vivimos abiertamente con personas que son confiables. Hacerlo nos ayuda a comprender por qué volvemos a comportamientos destructivos; y a orientarnos debidamente para evitar futuras decisiones dañinas. Nuevamente, la curación comienza en nosotros cuando desarrollamos un estilo de vida de búsqueda en lugar de actuar incorrectamente.

Permanecí atrapado, durante años, en la adicción a la pornografía, la adicción a la comida, la ira profunda y una multitud de otras luchas, mientras practicaba la responsabilidad reactiva y poco saludable en lugar de un apoyo proactivo y curativo. 

Por supuesto que tuve filtros de Internet en todos mis computadores; tratando de evitar el acceso a sitios de web con contenidos inapropiados. Además de tener un  “compañero de responsabilidad”, pero esto a menudo resultaba en una reunión semanal con mi amigo para confesar mis errores después de vivir en aislamiento durante otra semana. La conversación frecuentemente terminaba con mi inútil compromiso de esforzarme más en no pecar. Sí, fue un gran comienzo confesar mi pecado a los demás (como se nos dice en Santiago 5:16), pero estaba limitando seriamente mi crecimiento con solo tener esas interacciones semanales para ayudarme a obtener mi curación.

Cuando tratamos de parar elecciones poco saludables sin primero descubrir el porqué detrás de estas acciones, nuestro crecimiento está severamente limitado. (En inglés) Click To Tweet

Por otra parte, estaba luchando las batallas equivocadas. Me concentré principalmente en mi comportamiento y en evitar el pecado, en lugar de buscar curación y apoyo por el origen de mi vergüenza, las heridas emocionales y las áreas no resueltas en mi vida que me habían preparado para hacer frente. Para superar esto, tuve que invitar a Jesús y a otras personas cada día para ayudarme a entender el por qué de mi conflicto y para comprender las áreas no resueltas de mi corazón y mi mente que necesitaban curación. Solo entonces podría dejar de vivir reactivamente y experimentar curación y satisfacción. Entonces, en lugar de confesar mi enojo a mi “compañero de responsabilidad”, comencé a buscar apoyo proactivo y curativo por mi ira.

 Al hacerlo, descubrí que mi ira estaba alimentada por el miedo profundo y persistente que surgió de mi frecuente rechazo por parte de amigos y familiares cuando era niño. Como muchos de nosotros hacemos, aprendí a protegerme con ira. Como adulto, mi arrebato empeoró aún más. Simplemente, esforzarme más por dejar de estar enojado solo intensificó mi conflicto.


Permitir que Jesús se asocie con nosotros

Para abordar los temores detrás de mi ira y mi autoprotección, tuve que permitir que la verdad de quién dice Jesús que soy afectara mi pensamiento. Cuando comencé a confiar en Su Palabra me acerqué a otros para ayudarme a procesar mi ira, y finalmente comenzó a calmarse. A medida que me libere para estar más centrado y menos reactivo, pude amar mejor a los demás y dejarlos entrar. 

Tuve que llevarlo todo: mi dolor, mis secretos, mi pecado, y mis pensamientos negativos a Jesús y a los demás; para ganar sabiduría, entendimiento y experimentar crecimiento. (En inglés) Click To Tweet

Cuando invitamos a Jesús y a otros a ayudarnos, alentarnos y hacer vida juntos, podemos comenzar a comprender nuestros patrones reaccionarios de pensamiento y acción que nos precipita para volver a tomar decisiones poco saludables. 

La curación y la libertad que tan desesperadamente queremos y necesitamos es posible. Comienza con un apoyo seguro, proactivo y curativo, y la anticipación de que Jesús puede sanarnos, liberarnos y ayudarnos a vivir la vida próspera para la que nos creó.


Replanteemos la mentalidad de ser responsables mientras buscamos apoyo proactivo y curativo. Cambiemos nuestro enfoque para ser dueños de nuestro crecimiento y asociarnos con Dios para experimentar sanidad y libertad. Estén atentos a la segunda parte de esta publicación para conocer los pasos prácticos al implementar el soporte proactivo y curativo.

Propaga el amor de Dios

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