¿Qué convierte a los escépticos en creyentes? ¡Espera la respuesta muy pronto!

Detalles de la Crucifixión en la Resurrección de Cristo

Tiempo de lectura: 8 min

En esta, nuestra segunda publicación de los seis blogs que exploran la validez de la resurrección  de Cristo, lo invitamos a considerar la evidencia histórica y objetiva que da a los creyentes la certeza de que Jesús resucitó de entre los muertos, ¡tal como El lo prometió! Si te perdiste ayer el primer blog de introducción, búscalo aquí.

 

 

 

El día de hoy nos fijamos en los detalles de la tortura y muerte de la crucifixión de Jesús. ¿Es posible, como afirman algunos, que Jesús no estuviera realmente muerto cuando su cuerpo fue bajado de la cruz? (En inglés) Click To Tweet

No, no es posible. Y podemos saberlo con certeza por varias razones.

Primero: los romanos eran expertos en crucifixión. Aunque no lo inventaron, los romanos usaban la crucifixión en gran medida porque funcionaba muy bien como elemento de persuasión. Todos los que llegaron a ver una crucifixión romana temieron sufrir un destino similar, ya que esta forma de tortura era espantosa, degradante y conducía a una muerte intensamente dolorosa. El estadista romano Cicerón llamó la crucifixión “la más cruel y horrible de las torturas”.

Segundo: los líderes judíos sabían muy bien que Jesús había predicho su propia resurrección. Ante el temor de que sus seguidores pudieran tomar medidas extraordinarias para hacer parecer que las afirmaciones de Jesús resultaran ser ciertas, ellos igualmente tomaron precauciones extraordinarias para asegurarse de que Jesús muriera. Luego tuvieron su cuerpo sellado en una tumba bajo una gran guardia romana.

Tercero: incluso sin los guardias, habría sido difícil para los seguidores de Jesús remover la piedra maciza que sellaba la entrada de la tumba. Típicamente, para cerrar la tumba, una piedra pesada de quizás varios miles de libras sería rodada por un surco, en declive, para instalarse frente a la entrada. Para quitar la piedra, muchos hombres hubieran tenido que tirar la piedra hacia atrás en una pendiente. Sí, la piedra fue removida, pero no por el esfuerzo humano.

Cuarto: los investigadores han descubierto que doce fuentes confiables, no cristianas, fechadas aproximadamente entre los 20 a 150 años después de la crucifixión de Jesús, registran que Jesús murió. Una de las fuentes, Cornelio Tácito (55-120 DC), es considerado por muchos como el más grande historiador romano antiguo.

Detalles de la tortura

Los cuatro evangelios comparten detalles de la crucifixión de Jesús. Estas incluyen la flagelación pública que Jesús tuvo que soportar primero. Los romanos usualmente usaban la flagelación para acelerar la muerte de la víctima. El látigo, hecho de cuerdas de cuero de varias longitudes, estaba entretejido con piezas afiladas y dentadas de hueso y plomo. Con cada golpe, estos trozos de hueso y plomo desgarraron la espalda de Jesús en fragmentos of pedazos.Como lo registra un artículo de 1986 en el Journal of American Medical Association, “Cuando los soldados romanos golpeaban repetidamente la espalda de la víctima con toda su fuerza, las bolas de hierro causarían contusiones profundas, y las correas de cuero y los huesos de oveja cortarían la piel y el tejido subcutáneo. Luego, a medida que continuaban los azotes, las laceraciones desgarrarían los músculos esqueléticos subyacentes y produciendo estremecedoras tiras de carne sangrante”.

Los judíos limitaron sus azotes a 40 latigazos. Los fariseos, con su obsesivo legalismo, limitarían sus latigazos a 39, de modo que si los contaban mal no serían culpables de violar la ley. Los romanos no tenían tales limitaciones. Los azotadores infligían todo el dolor que quisieran dar. Permitiendo fácilmente la formación de infecciones debido a las heridas abiertas.

Sabemos que los soldados romanos luego forzaron una corona de espinas en la cabeza de Jesús, causando aún más sangrado y deshidratación. Los soldados también escupieron a Jesús y lo golpearon con una vara. En su artículo que destaca los aspectos médicos de la crucifixión,  el Dr. Mark Eastman dice: “Jesús no había consumido líquidos desde la noche anterior, por lo que la combinación de las palizas, la corona de espinas y la flagelación habrían iniciado un proceso irreversible de deshidratación severa y un fallo cardiorrespiratorio. Todo esto ocurrió para que la profecía de Isaías se cumpliera:

Le di mi espalda a los que me herían, y mis mejillas a los que arrancaban  la barba; no oculté mi rostro de la vergüenza y los escupitajos. Isaías 50:6.

En su artículo, Crucifixión – El sufrimiento físico de Jesús,  Jeremy Myers dice: “La mayoría de los artistas ni siquiera se acercan a representar cómo realmente se veía Jesús después de toda esta tortura. El probablemente fue el ser vivo de aspecto más inhumano que hayas visto. El profeta Isaías escribió del Mesías:

“Verán que el Siervo de Dios es golpeado y ensangrentado, un objeto de horror; tan desfigurado que muchos quedaron asombrados. Su rostro y toda Su apariencia estaban más estropeados que los de cualquier hombre, uno escasamente sabría que era una persona … “(Isaías 52:14)

Como los evangelios nos cuentan, Jesús desfalleció repetidamente mientras luchaba por cargar la pesada barra transversal, —la viga horizontal de la cruz llamada patíbulo— mientras se dirigía a Gólgota. Un centurión obligó a Simón de  la ciudad de Cirene a cargar la viga pesada para Jesús.

Detalles sobre la crucifixión

Finalmente, llegando al lugar de la crucifixión, Jesús tuvo que soportar un dolor aún más agonizante mientras grandes clavos de metal eran martillados a través de Sus muñecas   (consideradas estas parte de la mano en el lenguaje de los tiempos de Jesús) para sostenerlo en la cruz. Los clavos, seguramente, entraron en contacto con el nervio medio. Para que Sus pies fueran perforados con clavos, los guardias torcieron las piernas de Jesús en una posición antinatural y dolorosa.

Los romanos sabían que una vez que la víctima finalmente colgaba dé la cruz, podría llevarle horas morir. Mientras El luchaba contra la asfixia , se vio obligado a tomar el siguiente respiro al levantarse laboriosamente con sus manos y pies heridos. “El dolor fue absolutamente insoportable”, observa el Dr. Alexander Metherell, PhD. “De hecho, era literalmente indescriptible con palabras; ellos tuvieron que inventar una nueva palabra: “excruciating”. Palabra que se origina en el latín y literalmente, significa fuera de la cruz”.

Pilato exigió la certificación de la muerte de Jesús antes de permitir que su cuerpo fuera retirado de la cruz. Solo después de que cuatro verdugos romanos certificaron que Jesús estaba realmente muerto, Pilato dio la orden para que se retirara su cuerpo. Los verdugos se sintieron seguros de que Jesús estaba muerto porque cuando una lanza grande fue introducida en el costado de Jesús, brotó sangre y agua (Juan 19:34). Si Jesús hubiera estado vivo cuando la lanza entró en su cuerpo, habrían brotado fuertes chorros de sangre con cada latido de su corazón.

Jesús estaba muerto. La Biblia lo dice. La documentación histórica lo prueba.

En la publicación del blog de mañana, veremos los procedimientos de entierro utilizados para preparar el cuerpo de Jesús que exigían las costumbres judías.

Pensamientos para reflexionar

Al esforzarse tanto para evitar cualquier tipo de reclamos fraudulentos posteriores de que Jesús resucitó, sus enemigos nos hicieron el gran favor de proporcionar evidencia poderosa. En verdad, el hecho de que Jesús fue asesinado es tan cierto como cualquier evento registrado en la historia.

¿Alguna vez te has preguntado si alguno de los soldados romanos, líderes judíos o personas en la multitud que cantaban por la crucifixión de Jesús estaban entre los que lo vieron en Su forma resucitada?

Aquí hay una cosa que sí sabemos, basada en todo lo que Jesús enseñó: si sus caminos se cruzaron, Jesús les ofreció su perdón y gracia infinita. ¡Eso, mis amigos, son las Buenas Nuevas! No podemos hacer nada para separarnos de Dios, excepto elegir darle la espalda a Él. 

En unas semanas celebramos la Pascua. Acepta el Desafío de Pascua: ¿Con quien puedes compartir el asombroso amor de Dios por nosotros? ¿A quien puedes invitar a la iglesia el domingo de Pascua? Después de leer lo que Jesús hizo por ti y por mí, ¿te animas a conocerlo personalmente  el día de hoy?

 

El folleto de apologética examina la evidencia fáctica de la muerte y resurrección de Jesucristo. (Página en Inglés: josh.org)

Esta publicación del blog destaca el folleto de 64 páginas de Josh y Sean McDowell, “The Resurrection and You”, actualmente solo disponible en inglés.

Obtenga su copia de Evidencia de la Resurrección  y sea desafiado cuando se haga la pregunta: Si Jesús se levantó de entre los muertos hace 2,000 años, ¿Qué significa esto para mí el día de hoy.

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Traducido por Pilar C Quintero

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