Un día en la vida de cualquiera


Tiempo de lectura: 3 min

Lectura bíblica: 1 Tesalonicenses 5:9-11
Animaos los unos a los otros y edificaos los unos a los otros, así como ya lo hacéis. 1 Tesalonicenses 5:11
Nunca te ha tocado un día como el siguiente, ¿no es cierto?
7:45       Pierdes el transporte escolar y tu mamá te tiene que llevar a la escuela. Durante todo el trayecto no hace más que sermonearte sobre la puntualidad.
8:12       Te olvidaste la tarea, así que la maestra escribe tu nombre en el pizarrón debajo del encabezamiento “Olvidó su tarea”.
11:47     Llevas tu comida a la mesa donde están sentados tus amigos, pero ninguno se corre para hacerte un lugar.
16:33     Tu papá se olvida de ir a verte jugar el partido, otra vez.
Ahora bien, si cualquiera de nosotros tuviera un día tan infeliz, necesitaríamos un montón de ayuda. ¿Qué nos serviría de aliento? Vota “Sí” o “No” a estas ideas para levantarte el ánimo.
❑  Sí ❑  No      Un amigo te dice: “Te crees que tú tienes problemas. Déjame que te cuente los míos (bla, bla, bla)”.
❑  Sí ❑  No      Un amigo te explica: “Bobo, esto te pasó por lo siguiente y aquí tienes lo que debes hacer para que no te vuelva a suceder (bla, bla, bla)”.
❑  Sí ❑  No      Recibes un mensaje electrónico de un amigo que dice: “Lamento saber que tuviste un día desalentador. Estoy orando por ti”.
❑  Sí ❑  No      Aparece un amigo con un disco compacto de música cristiana. “Sé que has tenido un día difícil. Pensé que podríamos escuchar esto juntos”.
De cuando en cuando, todos los que conoces necesitan aliento. Alentar significa levantar el ánimo de la persona y confortarla al ayudarla a centrarse en las cosas positivas y buenas en la vida. Pero sólo un par de opciones de la lista anterior de respuestas “amistosas” realmente caben dentro de esa definición, ¿no es cierto? Las otras no ayudan para nada, y hasta pueden empeorar las cosas.
Según 1 Tesalonicenses 5:11, animar a otros es parte de lo que significa ser un buen amigo. Cuando aceptamos a Dios como nuestro amigo perfecto que nos alienta con su sabiduría perfecta, aprendemos cómo ser una auténtica fuente de aliento para nuestros amigos, aun en sus días más deprimentes.
PARA DIALOGAR: ¿De qué modo tratas a tus amigos cuando están desalentados? ¿Has dejado que Dios te ayude a detectar la diferencia entre ayudar y perjudicar?
PARA ORAR: Señor, haz que seamos buenos amigos y que sepamos cómo alentar a los que más lo necesitan.
PARA HACER: Llama por teléfono a un amigo que podría beneficiarse de una palabra de aliento.


Anterior

Siguiente