Los aplastadores de amistades


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Lectura bíblica: Efesios 4:31, 32
Sed bondadosos y misericordiosos los unos con los otros, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo. Efesios 4:32
Imagínate un plato lleno de chícharos (alverjas). Piensa en lo que haces cuando no tienes ganas de comer esas bolitas verdes. Las empujas de un lado a otro con el cuchillo. Las aplastas con la cuchara. Las deslizas de tu plato a la mesa. Y luego les pones el plato encima, o se las das de comer al perro.
Así como esa verdura que ha sido zarandeada, aplastada y quitada de la vista sigue siendo verdura, las amistades que se maltratan siguen siendo amistades. Pero no son muy apetitosas. Para hacer y conservar amigos, evita los siguientes aplastadores de amistades.

  • Celos. ¿Por qué envidiar los logros de un amigo? En cambio, ¡festéjalos!
  • Chismes. Es el principio del subibaja. Tratas de levantarte diciendo cosas malas de los demás. Tarde o temprano serás tú el que termina desparramado en el suelo.
  • Deslealtad. Tú dices que eres su amiga, pero la dejas a un lado cuando aparece alguien más interesante. La verdadera amistad sigue fiel en todo momento.
  • Competencia. La amistad no es una carrera de competencia. Ustedes no son contrincantes. Los amigos se animan mutuamente.
  • Negativismo. Si siempre te estás quejando, pronto tendrás que quejarte de que ya no tienes amigos.
  • Comparaciones. Si te comparas con tus amigos y tratas de aparentar ser mejor de lo que eres, te estás buscando problemas innecesarios.
  • Egoísmo. Tómate el tiempo para ocuparte de los intereses de tus amigos, no sólo los tuyos. Si todo lo que haces lo haces pensando exclusivamente en ti mismo, ahuyentarás a los demás.

Existe otro enorme aplastador de amistades: la inseguridad. Uno es inseguro cuando se hace preguntas como estas: “¿Qué hago si no le caigo bien?”. “¿Qué pasará si digo algo y meto la pata?”. ¿Qué hago si ella se ríe de mí?”. “¿Qué pasará si digo algo tonto?”.
Estos pensamientos negativos te impiden cimentar las amistades. Te hacen tener miedo de hacer aun lo más mínimo, o de no hacer lo más mínimo.
Pero puedes decidirte a encarar tus temores. Cada vez que te des cuenta de que tu cerebro está varado en una pregunta negativa que demuestra temor, cámbiala por una afirmación positiva que demuestra fe: “Sé que le voy a caer bien”. “Estoy seguro de que voy a decir lo apropiado”. “Ella me va a aceptar”. “Voy a hacer algo inteligente”.
Cuando actúas con fe en lugar de temor, serás un amigo de calidad.
PARA DIALOGAR: ¿Qué tal te llevas con la gente a tu alrededor? ¿Tienes alguna mala costumbre que te estorba para hacer amistades? ¿En qué te gustaría cambiar?
PARA ORAR: Señor, quiero ser el amigo que tú quieres que sea. ¡Ayúdame!
PARA HACER: Escoge una amistad que quieres rescatar. Ponte la meta de librarte esta semana de un aplastador de amistades. ¡Y escoge la semana que viene!


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