Líbrate de esas cadenas débiles


Tiempo de lectura: 3 min

Lectura bíblica: Efesios 1:3-8
Asimismo, nos escogió en él desde antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él. Efesios 1:4
¿Has ido alguna vez al circo y notado que la gente del circo impide que las manadas de elefantes salgan galopando? Bueno, en realidad, por lo general no tienen muchos de estos grandes animales bajo la lona del circo. Pero mantienen en su lugar a los elefantes con cadenitas de bicicleta chiquititas alrededor de las patas.
Tema para comentar y adivinar: ¿Cómo puede una cadena tan débil controlar a un animal tan fuerte?
Es así. El elefante está sujetado por su memoria. Siendo bebé había tratado de zafarse de la cadena pero no era lo suficientemente fuerte para hacerlo. Grabada en el cerebro del elefante estaba la idea de que la cadena era más fuerte que él, y no ha olvidado esa lección. Aunque el elefante adulto podría romper la cadena de un tironcito, rara vez lo intenta. No obstante, toma nota de esto: cuando sí logra librarse, es casi imposible volver a dominarlo.
Sucede algo parecido con los chicos que se desarrollan con un concepto distorsionado de lo que valen para Dios y para los demás; como resultado, tienen un sentido equivocado de su verdadera identidad. Padres, maestros, los medios, la publicidad y aun algunos líderes de la iglesia te pueden bombardear con la idea de que tu identidad se define según tu apariencia, o lo bien que te comportas, y cuánto éxito logras.
Aun si sabes que no es así, quizá estés encadenado por esa idea tonta. Dios quiere liberarte. Su ver- dad es más fuerte que cualquier cadena.
No puedes liberarte de una manera más eficaz que por medio de meterte en la cabeza lo que Dios dice acerca de quién eres para él.

  • Primero, Dios dice: “Tú eres mi hijo”. Juan 1:12 afirma:“Pero a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio derecho de ser hechos hijos de Dios”. Haz tuyo este versículo: “Creo en Dios y lo he aceptado. Me ha dado el derecho de ser su hijo”.
  • Segundo, Dios dice: “Eres mi escogido”. Efesios 1:4 nos afirma: “Nos escogió en él desde antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él”. Personaliza este versículo también: “Fui escogido por Dios, aun antes de que él creara el mundo, para que fuera santo y sin mancha”.

Cuando dejas que estas verdades bíblicas cambien el modo como te ves a ti mismo, te das cuenta de que eres más grande que las cadenas que te tienen atado.
PARA DIALOGAR: ¿Qué mensajes negativos escuchas cada día que te impiden verte como Dios te ve?
PARA ORAR: Gracias, Señor, por hacernos tus hijos. Ayúdanos a recordar esta verdad cuando, por temor, muchas otras voces intentan mantenernos encadenados.
PARA HACER: Escribe las maravillosas palabras bíblicas de hoy en una tarjeta. Adhiérela al espejo del baño. Léela cuando alguien te ha hecho sentir que no vales nada.


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