Léela y vuelve a leerla


Tiempo de lectura: 3 min

Lectura bíblica: Salmo 119:89-96
Para siempre, oh Jehovah, permanece tu palabra en los cielos. Salmo 119:89
Emilia pasó al frente del aula. Respiró hondo, carraspeó y se acomodó los lentes sobre la nariz. Luego levantó la hoja con el resultado de su investigación para leerlo, de la forma que su maestra le había mostrado.
—Mi investigación —dijo— es sobre los rinocerontes. Y comenzó a leer:
—Los rinocerontes tienen un pescuezo largo para poder comer las hojas de la copa de los árboles. Tienen un pico como el pato y una bolsa para cargar su cría, patas pequeñas para correr a toda velocidad y manchas para poder esconderse en la selva. También tienen agallas para respirar debajo del agua y una garganta y alas grandes para poder volar en picada y agarrar peces para comer.
Uno no puede creer todo lo que escucha en un informe escolar. Si la tarea de Emilia era crear un animal imaginario cómico, dio en el blanco. Pero si su tarea era dar a sus compañeros una descripción acertada del rinoceronte, erró por mucho.
No es difícil encontrar errores en las tareas escolares. Y después de que tu maestra te llama la atención a tus errores y tomaste nota de ellos, es probable que arrojes la hoja en el cesto de papeles en el fondo del aula.
Pero la Biblia es distinta. Su mensaje durará para siempre. Ya existía antes de que apareciéramos nosotros y seguirá existiendo después de nuestra muerte ¿Por qué? Porque Dios la inspiró. Es la Palabra de Dios.
La Biblia no sólo fue escrita para durar para siempre, sino que también no tiene ni un error. Podemos apostar nuestra vida sobre su exactitud y recurrir a ella cuando queremos recibir orientación e inspiración libres de errores. Henrietta Mears escribió: “La Biblia es un relato, es una revelación que debe ser leída hasta terminar de leerla, de la misma forma como comenzamos y seguimos hasta el final otros libros. No juegues con la Biblia… Convéncete de que cada uno de sus libros tiene un mensaje importante, y léela  y vuelve a leerla hasta que descubras cuál es ese mensaje”*.
Dios nos da la Biblia como nuestra guía digna de absoluta confianza para la vida. Es perfecta, así que podemos confiar en que su Palabra es perfecta. Cada vez que abrimos nuestra Biblia para leerla, encontramos un mensaje que Dios tiene para nosotros. Lo que nos muestra con amor es completamente cierto.
* Henrietta C. Mears, What the Bible Is All About (De qué trata la Biblia) (Ventura, California: Regal Books, 1966), p. 10.
PARA DIALOGAR: ¿Por qué lees la Biblia? ¿Qué estás buscando? ¿De qué manera te ha ayudado la Biblia a confiar en Dios?
PARA ORAR: Señor, ansiamos conocerte mejor cada vez que leemos tu Palabra. Gracias porque tu Palabra es digna de confianza y verdadera.
PARA HACER: Demuestra tu interés en la Biblia dedicando hoy un momento para leerla por ti mismo.


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