La sabiduría de la locura


Tiempo de lectura: 3 min

Lectura bíblica: 1 Corintios 1:18-20
Para los que se pierden, el mensaje de la cruz es locura. 1 Corintios 1:18
Julio no veía la hora de llegar a la escuela esa mañana. Tenía que hablar con Tony, el chico que se sentaba al lado de él.
—¡Deberías haber estado allí!
—¿Estado dónde? —preguntó Tony, acomodando los libros en su pupitre. Julio empezó a explicar:
—Papá me llevó a la carrera de autos este fin de semana. ¡Fue increíble! Hubieras visto los autos.
—He visto autos —dijo Tony.
—No, no entiendes. Estos autos eran increíbles. Cuando aceleraban el motor parecía que a uno le estaban sacudiendo los huesos. Y eran tan veloces que parecía que iban a salir volando de la pista para ir a parar a las gradas.
Tony se encogió de hombros:
—No hacen más que dar vueltas y vueltas. Me parece medio sonso. Con esto,  Julio se vino abajo.
—Lo único que te puedo decir es que fue extraordinario —dijo suspirando—. Si lo hubieras visto, pensarías lo mismo.
Tema para comentar: ¿Alguna vez has tratado de describirle a alguien una experiencia, pero no agarraba la onda? ¿Cómo te sentiste?
Frustrado, ¿no es cierto? A ti te resultaba tan claro pero para tu amigo que no lo vivió no tenía sentido.
Puede ser lo mismo cuando hablamos de Jesús. La Biblia nos dice que estemos preparados para compartir nuestra fe con todos, pero a veces nuestra explicación de Cristo y de lo que ha hecho en nuestra vida puede sonar extraño. En consecuencia, cuentas la asombrosa nueva de que Jesús es el Hijo de Dios, y algunos explotan. Le dices a alguien que has aceptado a Cristo como tu Salvador personal, y se echa a reír. Hablas de algo que aprendiste en la iglesia o de leer la Biblia, y los demás no entienden nada.
De eso está hablando Pablo. Dijo que el mensaje de Cristo —el mensaje que es tan superpoderoso para los que creen— les suena como una locura a otros.
Pero no te desanimes. Sigue adelante y testifica con confianza, porque estás testificando de la sabiduría y la verdad absolutas de Dios. Nunca sabes cómo el Espíritu Santo está usando tus palabras. Al final de cuentas, no te toca a ti cambiar el corazón de nadie. Por eso puedes ser fiel en hablar de lo que Dios ha hecho en tu vida, confiado que lo usará para su gloria.
PARA DIALOGAR: ¿De qué manera reaccionan las personas cuando hablas de Jesús?
PARA ORAR: Señor, ayúdanos hoy a ser buenos amigos. Usa nuestras palabras y nuestra bondad hacia los demás como un medio para tocarles el corazón.
PARA HACER: ¿Puedes mencionar tres amigos que necesitan confiar en Cristo como su Salvador? ¿De qué manera puedes dejar que Dios te use para mostrarles que quiere salvarlos?


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