La muerte, los impuestos y las tentaciones


Tiempo de lectura: 3 min

Lectura bíblica: Santiago 4:7-10
Someteos, pues, a Dios. Resistid al diablo, y él huirá de vosotros. Santiago 4:7
Violeta escondió el rostro entre las manos y suspiró:
—Creía que las cosas serían distintas —le dijo a su líder de estudio bíblico—. Creía que sería más fácil llevarme bien con todos en casa en cuanto aceptara a Cristo. Pero todavía siento que estoy siempre luchando para no ser mala.
La verdad es ésta: Los únicos cristianos que no enfrentan tentaciones son los que están en el cielo. El resto enfrentamos tentaciones cada día de la vida. El que hayas aceptado a Cristo no causará que Satanás deje de molestarte. En realidad, el problema con las tentaciones casi ni empieza hasta que empiezas a responder al Espíritu Santo de Dios.
Ese no es un dato muy alentador, ¿no es cierto? La verdad es que conocer a Jesús te da mucho poder para encarar las tentaciones. Cuando te encuentras ante una tentación, así es como puedes luchar contra ella:

  • Permanece en guardia. Puedes estar seguro de que serás tentado. Benjamín Franklin se equivocó cuando afirmó: “En este mundo nada es seguro más que la muerte y los impuestos”. Porque hay algo más que es seguro en la vida: las tentaciones.
  • Contraataca a la tentación enseguida. El peligro más grande en las tentaciones es decirte a ti mismo qué divertido es lo malo en lugar de encararlo inmediatamente. Eso es como jugar con un cachorro de león, divertido por un tiempo, mortal cuando crece y te hace pedazos. Cuando Jesús se sintió tentado (ver Mateo 4) respondió enseguida a cada tentación: ¡lo hizo inmediatamente!
  • Sométete a Dios. Los que luchan sabiamente contra la tentación se ponen de rodillas y oran acerca de su situación. No basta con alejarte de la tentación, necesitas acudir a Dios. Cuéntale tus problemas. Pídele su ayuda, la ayuda exacta que promete en Hebreos 2:18.
  • Resiste al diablo. ¿Cómo? En cuanto reconoces una tentación y le pides a Dios que te ayude a superarla, ponte los zapatos deportivos que usas para correr ¡y huye de allí!

Y cuando Dios te ha ayudado a vencer la tentación, no te olvides de agradecerle por cumplir su promesa. Al fin y al cabo, él es el que afirma: “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios , quien no os dejará ser tentados más de lo que podéis soportar, sino que juntamente con la tentación dará la salida, para que la podáis resistir” (1 Corintios 10:13).
PARA DIALOGAR: ¿Estás contento porque Dios no te deja solo para luchar contra las tentaciones? ¿De qué manera te ayuda?
PARA ORAR: Padre, te damos gracias por tu presencia y la fuerza que nos das para resistir las tentaciones. Ayúdanos a acordarnos de orar a la primera señal de una tentación.
PARA HACER: ¿Cuáles son las tentaciones más grandes que enfrentas? ¿Cómo las encaras? ¡Habla con un amigo o un familiar acerca de un plan eficaz para vencerlas!


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