La maestra Aplastacabezas


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Lectura bíblica: Romanos 6:20-23
Porque la paga del pecado es muerte; pero el don de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro. Romanos 6:23
¿Cómo será el próximo año escolar? Elena ha oído decir que la maestra de quinto grado toma el puntero de detrás de su escritorio y golpea con fuerza el pizarrón.
—Están en el quinto grado —les dice la señorita Aplastacabezas a sus alumnos—. Compórtense como damas y caballeros, o sufrirán las consecuencias.
Esta maestra no es más o menos mala. Es terriblemente mala… tan mala que si te descuidas te aplasta la cabeza.
Algunos de los chicos que ya terminan el quinto grado también le han contado a Elena acerca de las “flexiones con monedas” de la señorita Aplastacabezas. El alumno que se porta mal es puesto en penitencia por media hora de espaldas en el rincón sosteniendo una moneda con la nariz. Si mueves un músculo y la moneda se te cae, la penitencia empieza de nuevo.
¿Existe de verdad una señorita Aplastacabezas? Lo dudo. Pero muchos chicos creen que tarde o temprano les tocará una maestra mala como una bruja. Eso es triste. Lo que es aún más triste es cuántas personas creen que Dios es pariente cercano de la señorita Aplastacabezas.
Algunos de tus amigos cercanos probablemente se imaginan a Dios como un viejo malo esperando que hagan algo malo para poderlos aplastar. Creen que la meta más grande de Dios es pescarlos haciendo algo malo, engañarlos o hacerles daño.
Pero ese nos es el Dios que tú conoces.
El mensaje más grande de la Biblia es que Dios es amor. Él nos ama tanto que nos ha dado todo lo que necesitamos para vivir toda la eternidad a su lado. No está planeando nuestro infortunio; está planeando nuestra felicidad: “Porque yo sé los planes que tengo acerca de vosotros, dice Jehovah, planes de bienestar y no de mal, para daros porvenir y esperanza” (Jeremías 29:11).
Tema para comentar: ¿Cómo podemos estar seguros de que Dios realmente nos ama y quiere llenar nuestra vida de cosas buenas?
La mejor manera de estar seguros del amor de Dios es examinar cómo resolvió nuestro mayor problema: el pecado. El ser humano se rebeló contra Dios. No obstante, él ideó una mejor manera de acabar con nuestra transgresión que colocarnos contra la pared y obligarnos a hacer flexiones con una moneda.
Tú sabes lo que Dios hizo. Envió a Jesús a morir y resucitar para comprar nuestro perdón y abrir el camino para que volvamos a ser sus amigos. Eso no se parece para nada a la señorita Aplastacabezas, ¿no es cierto?
PARA DIALOGAR: ¿De qué manera puedes explicarles a tus amigos no creyentes que Dios no quiere hacerles  daño?
PARA ORAR: Señor, ayúdanos a compartir con nuestros amigos no cristianos cómo eres realmente tú. ¡Ayúdalos a comprender que tu amor nos abarca a todos!
PARA HACER: ¿A quién conoces que necesita oír este mensaje? ¡Díselo!


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