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Tiempo de lectura: 3 min

Lectura bíblica: Juan 2:13-16
¡…No hagáis más de la casa de mi Padre casa de mercado! Juan 2:16
Medio dormido, te esfuerzas por ponerte de pie en el culto. Abres el himnario, abres la boca y gruñes estas palabras: “La tierna voz del Salvador nos habla conmovida”.
¡Espera un segundo! ¿Qué imagen de Jesús te viene a la mente al cantar esas palabras? Quizá las piensas y te preocupas de que Jesús sea tan dulce y tierno que no mataría ni una mosca. O que allá en su pueblo de Nazaret tu Señor era el debilucho del vecindario.
Pues bien, Jesús no tenía nada de débil. No obstante, lo siguiente es cierto:

  •   Fue un poeta que hablaba de una manera hermosa acerca de los pájaros y los lirios.
  •   Fue un narrador de historias que se inventaba relatos de mujeres cociendo pan y pescadores recogiendo su pesca.
  •    Fue un amigo tierno que ponía a los niños sobre sus rodillas.
  •    Fue un prisionero silencioso, humildemente de pie ante las autoridades, sufriendo amargos insultos sin decir palabra.

No obstante, Jesús era fuerte. Escucha lo siguiente acerca de él:

  •   Fue un carpintero cuyas manos eran ásperas por el trabajo que hacía en la carpintería de José.
  •   Fue un hombre que le gustaba estar al aire libre, capaz de vivir solitario en el desierto durante muchos días.
  •   Fue un líder que hablaba con valentía contra las autoridades deshonestas de su época, llamándolas “insensatos y ciegos” y “víboras”.
  •    Escogió una muerte terriblemente dolorosa en la cruz para darnos salvación.

Jesús era tierno. Era humilde. Pero su ternura y humildad no indicaban falta de fuerza. ¡Demos- traban fuerza bajo control!
Según la Biblia, Jesús entró furiosamente al templo en Jerusalén —quizá más de una vez— para correr él solo al montón de mercaderes deshonestos. Nadie se atrevió a protestar ni a oponerse al furor de su ira.
Jesús es tierno. Pero también es fuerte y poderoso. Su amor nos guarda y nos protege. Y si se mete con fuerza en nuestra vida para desafiar nuestros pensamientos, palabras y comportamientos malos, lo hace porque está a favor nuestro, no contra nosotros, ¡y quiere lo mejor para nosotros!
PARA DIALOGAR: ¿Opinas que Jesús es un debilucho? ¿Cómo sabes que Dios es increíblemente fuerte?
PARA ORAR: Señor Jesús, gracias por tu ternura. Gracias también por tu fuerza.
PARA HACER: Jesús quiere que actúes resueltamente contra tus propios pecados. ¿Hay algo que quieres arrancar de tu vida?


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