¡Feliz Día de la Dependencia!


Tiempo de lectura: 3 min

Lectura bíblica: Santiago 4:7-10
Humillaos delante del Señor, y él os exaltará. Santiago 4:10
La mayoría de los países tienen un día que llaman Día de la Independencia. Lo festejan de distintas maneras, pero casi todas con desfiles, fuegos artificiales, enarbolando la bandera, escuchando discursos y cantando cantos patrióticos. Es un reconocimiento a la fecha cuando una nación adoptó su Declaración de Independencia, anunciando su liberación de sus ataduras a otra nación.
Pero, ¿sabes que hay algo todavía mejor que ser independiente? Es ser dependiente de Dios.
Es muy probable que nunca se te haya ocurrido organizar un festejo para celebrar el
Día de la Dependencia. Tener que depender de alguien es humillante, ¿no te parece? No nos gusta admitir que no podemos hacer todo por nuestra propia cuenta.
Dios nos da a todos capacidades y dones para servirle. Pero en cuanto intentamos hacerlo con nuestras propias fuerzas, estamos declarando la independencia, y eso es exactamente lo opuesto a lo que Dios quiere. En cambio, Dios quiere que admitamos una realidad que nos resulta difícil admitir: sin su poder obrando a través nuestro, somos débiles.
En el momento cuando Pablo se sentía más indefenso, esto es lo que el Señor le dijo: “Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad”. Entonces Pablo agregó: “Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que habite en mí el poder de Cristo” (2 Corintios 12:9). Gloriarnos en nuestras debilidades parece una manera rara de conseguir poder, pero ¡así es como obra Dios!
Todos los creyentes hemos decidido admitir que necesitamos que Dios nos salve. Confiar en Cristo quiere decir que nunca podremos ganar su amor y el perdón por nuestras propias fuerzas. Pero el siguiente paso que Dios quiere que tomemos es admitir que nosotros también necesitamos toda su ayuda mientras vivimos la vida cristiana.
Dios te creó para que puedas hacer bien muchas cosas. Pero antes de lanzarte por la vida con tu propio poder, admite que dependes de Dios para que te dé su poder y orientación en todo lo que haces. No te sientas frustrado o avergonzado cuando tienes que depender de Dios. Puedes festejar tu dependencia… ¡todos los días del año!
 
PARA DIALOGAR: ¿Te resulta difícil admitir que necesitas ayuda? ¿Por qué?
PARA ORAR: Señor, queremos depender de ti en todo lo que hacemos. Muéstranos tu poder en nosotros al vivir una vida dependiente de ti.
PARA HACER: Dale una oportunidad a esta cuestión de “dependencia”. Procura hoy servir a Dios haciendo algo que crees que no sabes hacer bien, ¡y pídele que te llene de su poder al hacerlo!


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