¿Estás lleno de poder?


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Lectura bíblica: Job 42:1-5
Entonces Job respondió a Jehovah y dijo: Reconozco que tú todo lo puedes, y que no hay plan que te sea irrealizable. Job 42:1, 2
Raúl realmente se esforzaba por portarse bien en el grupo de chicos de la iglesia que se reunía entre semana. Pero semana tras semana Quico no hacía más que tratar de fastidiarlo. Esta semana el pasatiempo de Quico era picar a Raúl con un lápiz.
A Raúl se le acabó la paciencia. Cuando Quico volvió a picarlo, Raúl pegó un grito y le dio un puñetazo en la nariz. Por un segundo Raúl estaba muy contento de haber frenado a Quico. Pero en el próximo segundo ya estaba deseando no haberlo hecho.
El papá de Raúl lo hizo reflexionar en la forma en que se había comportado. Además de ofrecerle ideas sobre mejores maneras de tratar con Quico, le dijo que el Espíritu Santo podía ayudarlo a controlar su genio.
A Raúl le gustó esa idea. Pero se preguntaba si Dios realmente estaba presente para ayudarle.
—Si se supone que estoy lleno del Espíritu Santo todos los días —se quejó— me parece que debo tener un agujero por el que se va saliendo. No estoy seguro si va y viene o qué.
Como la mayoría de nosotros, Raúl quisiera entender mucho más acerca de cómo exactamente obra el Espíritu Santo dentro nuestro.
Bueno, aquí va una clave: A diferencia de como lo hace tu corazón, que late aunque no se lo pidas, el Espíritu Santo realiza su mejor obra cuando lo invitas a obrar para que te ayude a parecerte más a Jesús.
Tema para comentar: ¿Haz invitado alguna vez al Espíritu Santo a obrar en tu vida? ¿Cómo puedes hacerlo?
Invitar al Espíritu Santo es como dejar entrar un equipo de limpieza en una casa sucia. El primer paso es abrir la puerta del frente. Como creyente, ya has hecho eso. El Espíritu Santo viene para vivir dentro de ti en el momento que confías en Cristo. Así que no tienes que pedirle al Espíritu Santo que entre en tu vida. Ya está allí.
Pero tienes que dejar que entre en el resto de tu “casa”. Puedes pedirle al Espíritu Santo que entre en cada habitación de tu vida. Puedes invitarlo a estar al mando de cada aspecto de tu vida, cada rajadura, cada rincón y hendidura escondidas. Dile honestamente dónde necesitas ayuda.
Ese es el primer paso para confiar realmente en la fuerza del Espíritu Santo para obedecer y servir a Dios.
Cuando tienes el poder del Espíritu, formas un equipo con Dios, quien puede hacer todo. No dudes de que su Espíritu está en ti. Si crees en Jesús, lo está. Se quedará contigo y hará todo lo que ha prometido hacer. Es cierto. Y no se sale por algún resquicio.
PARA DIALOGAR: ¿De qué manera puede permitir que Dios haga su obra maravillosa en ustedes?
PARA ORAR: Inviten a Dios a cambiar todo lo que vea adentro de ustedes que necesita ser cambiado.
PARA HACER: Hagan un letrero para recordar pedir que el Espíritu de Dios les llene la vida. Ténganlo a la vista hasta que este pedido sea un hábito


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