Empieza con tu familia


Tiempo de lectura: 3 min

Lectura bíblica: 1 Timoteo 5:3-8
Si alguien no tiene cuidado de los suyos… ha negado la fe y es peor que un incrédulo.
1 Timoteo 5:8
—Oye, Alfredo —dijo Ricardo cuando una vez más caminaban a casa desde la escuela—. ¿Se te ha ocurrido que el mandato de Jesús de amar a tu prójimo significa en realidad amar a todo el mundo, no sólo a tus vecinos de al lado?
—¿Qué barbaridad! —exclamó Alfredo—. Supongo que no puedo ir al cine contigo esta noche.
—¿Por qué no?
—Tengo que irme a la cama temprano —explicó Alfredo— ¡porque tengo que levantarme temprano para empezar a amar a seis mil millones de prójimos!
Alfredo está captando la cuestión, pero sigue confundido.
Sí, Jesús quiere que ames a todos, pero no puedes demostrarlo específicamente a todos. No tienes bastante tiempo, energía o recursos para cuidar de cada una de las personas en el planeta. Por eso tienes que averiguar por dónde empezar.
Tema para comentar: Cuando tu meta es amar, ¿por dónde empiezas?
Dios quiere que empieces por las personas que tienes más cerca. De allí te puedes ir extendiendo a todo el mundo “mientras tengamos oportunidad” (Gálatas 6:10).
Aquí van dos sugerencias grandes:
Empieza por ti mismo. Creélo o no, tu primera obligación de amar es amarte a ti mismo. Si no atiendes tus necesidades básicas y te proteges de influencias dañinas, no tendrás mucho amor para brindar a otros. Sin el amor propio correcto —cuidar tu desarrollo mental, emocional, espiritual y social— se te acabará el combustible cuando trates de amar a otros como Dios te ha llamado a amar.
Luego, tu familia. Después de amarte a ti mismo, tu tarea más grande es amar a tu propia familia. Pablo escribió: “Si alguien no tiene cuidado de los suyos, y especialmente de los de su casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo” (1 Timoteo 5:8). Todos necesitan recibir ayuda, aliento, oración y consuelo. Dios dice que tu energía para satisfacer esas necesidades debe centrarse primero en tus padres, tus hermanos y tus hermanas. Enseguida está amar a tus demás familiares, tales como abuelos, tías y tíos (ver 1 Timoteo 5:16).
¿Alguna vez te preguntas qué quiere decir Dios cuando manda “Ama a tu prójimo como a ti mismo”? El propósito de Dios es que tu primer compromiso de amor sea hacia los que tienes más cerca —los que te necesitan— y esos son tus familiares. Dios quiere que ames a todos. ¡Pero amar a todos empieza por casa!
PARA DIALOGAR: ¿Te parece que el mandato divino de amar a todos es más de lo que puedes abarcar? ¿Qué cosas puedes empezar a hacer para amar a los que tienes más cerca?
PARA ORAR: Señor, queremos que la gente te vea a ti en nosotros. Enséñanos a amar a los que tenemos más cerca de nosotros.
PARA HACER: Realiza hoy algo gigantescamente cariñoso por alguien en tu familia. ¡Que sea una sorpresa!


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