El equipo básico


Tiempo de lectura: 3 min

Lectura bíblica: 2 Timoteo 3:16, 17
Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para la enseñanza. 2 Timoteo 3:16
Luis se despierta el día que cumple 10 años y se arrastra a la cocina para el desayuno. Su mamá está sonriendo de oreja o oreja.
—¡Hay algo para ti en la sala! —le dice.
Luis sale volando para la sala seguido por su mamá. Se detiene a unos pasos de la TV y mira incrédulo la caja vacía en el suelo.
—Me estás haciendo una broma, ¿no es cierto? ¿Donde está la casetera para los juegos de vídeo?
—pregunta.
—¿Casetera para juegos? —pregunta la mamá—. Dijiste que querías una caja para tu cumpleaños.
—¿Me compraste… una caja?
—¡Así es! —anuncia la mamá entusiasmada—. Está magnífica, ¿no te parece?
—Lo que dije fue que quería una CajaX para mi cumpleaños —grita—. ¿Dónde están todas las partes? ¡No puedo jugar con los juegos de vídeos con una cajota llena de nada!
Por supuesto, la mamá de Luis le está haciendo una broma. No se puede esperar que una caja de cartón haga funcionar los juegos de vídeo. Sin una consola para los juegos, los cables, controles, la electricidad y los juegos, lo único que tienes es un pedazo de basura.
Sucede lo mismo con encontrar una manera digna de confianza para ayudarte a saber cómo vivir tu vida. Si quieres decidir las cuestiones que tienen que ver con lo bueno y lo malo, necesitas algún equipo estándar. Necesitas una norma a seguir. Pero si a esa norma le faltan algunas partes básicas, no es más que basura. Considera esto:
Una norma auténtica es superior a nuestros sentimientos. Es objetiva. No depende de lo que tú ni ninguna otra persona piensa o siente. Si piensas que robar es malo pero tu vecino no, ¿cómo puedes decir que no debiera robarte el televisor de pantalla gigante?
Una norma auténtica se aplica a todos. Es universal. Se aplica a todas las personas en todas partes. A lo mejor a ti te parece que está mal pegarles a los niños, pero si otra sociedad en el mundo no coincide con eso, ¿quién puede decir que están equivocados?
Una norma auténtica no cambia. Es constante. No cambia con el tiempo. Si una norma puede volver a redactarse estipulando algo distinto, ¿cómo se puede saber cuáles son las reglas?
Alguien lleno de amor y de inteligencia sabía que necesitaríamos normas objetivas, universales y constantes para enseñarnos la verdad y ayudarnos a saber la diferencia entre lo que es bueno y lo que es malo. Dios no nos dejó caer sobre este planeta sin las cosas que necesitamos para tomar las decisiones correctas. Dios nos dio la Biblia como nuestra norma perfecta a seguir, con todo el equipo apropiado ya incorporado en ella. Eso es mucho mejor que una caja vacía.
PARA DIALOGAR: ¿Por qué te dio Dios normas perfectas sobre el bien y el mal? ¿Te quiere irritar, o sientes su amor?
PARA ORAR: Gracias, Señor, por amarnos tanto que nos enseñas lo que es bueno y lo que es malo.
PARA HACER: Explícale a un amigo lo que significa el que nuestras normas en cuanto al bien y el mal son superiores a nuestros sentimientos… se aplican a todos… no cambian.


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