¿Dónde está el chiste?


Tiempo de lectura: 3 min

Lectura bíblica: Efesios 5:3, 4
No se nombren más entre vosotros… la conducta indecente, ni tonterías ni bromas groseras, cosas que no son apropiadas; sino más bien, acciones de gracias. Efesios 5:3, 4
¿Has escuchado un buen chiste en el grupo de chicos? ¿Tienes uno que te gustaría contar ahora, durante el devocional familiar? Quizá no.
Sabes por experiencia con qué facilidad las conversaciones entre muchachos o entre chicas y aun entre chicos y chicas pueden pasar a la categoría de groserías. Quizá hayas escuchado algunos chistes comiquísimos, pero que te quemaban los oídos.
Tema para comentar: ¿Te parece bien que la misma boca que dice “Amo a Jesús” diga también “¿Oíste el chiste del….?”. ¿Por qué sí o por qué no?
Quizá te preguntes por qué tanto alboroto por esto. En ese caso, contesta esto: Si los chistes verdes no tienen nada de malos, ¿por qué no corres a tu casa para contárselos a tu mamá? Si no le cuentas la mayor parte de las cosas cómicas a tu mamá, te conviene ir pensando por qué. El hecho es que las groserías nos hacen pensar que nuestro cuerpo es sucio… que está bien burlarse del sexo opuesto… y que nuestro cuerpo que se va desarrollando a un ritmo diferente y tomando formas diferentes es de alguna manera defectuoso.
El apóstol Pablo identificó tres clases de cosas que conviene evitar:
La conducta indecente. Es indecente cuando decimos malas palabras, hacer del pecado un chiste es como revolcarnos en el barro.
Tonterías. Los chistes verdes por lo general son de temas que ni tienes idea qué quieren decir; con frecuencia quieres dar la impresión de que sí sabes. Pablo los llamó literalmente “las palabras de retardados”.
Bromas groseras. Estas son acerca de los fabulosos miembros de tu cuerpo —o tus funciones corporales— o los miembros del cuerpo o funciones corporales de algún otro.
Como creyentes en un Dios puro y santo, son “cosas que no son apropiadas”. Dicho de otra manera, no son cosas para nosotros, están fuera de lugar y no cumplen los requisitos de Dios.
Entonces, ¿hay algo mejor? ¡Las acciones de gracias!
¿Qué tiene que ver eso con este tema? No significa que metas en tus conversaciones un “¡Alabado sea Jesús!” en el lugar donde antes hubieras dicho un chiste grosero. Significa que tienes cosas mejores de las cuales hablar.
Y eso es porque tienes dentro de ti cosas mejores. Jesús dijo que “de la abundancia del corazón habla la boca” (Mateo 12:34).
¿Son la “conducta indecente, [las] …tonterías y [las] …bromas groseras” lo único que tienes adentro? ¡Por supuesto que no! Dios te está transformado desde adentro para afuera. Por eso, ¡deja que tu hablar demuestre lo que está haciendo en ti!
PARA DIALOGAR: ¿De qué manera puedes darle un giro de 180 grados a una conversación grosera? ¿Cuáles son algunas cosas mejores de las que hablar?
PARA ORAR: Señor, tú nos has dado un corazón limpio. Ayúdanos a tener una boca limpia.
PARA HACER: Si tienes malas costumbres en tu modo de hablar, pídele a un amigo creyente que te ayude a vigilar tu boca y limpiarla.


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