Dios de patrulla


Tiempo de lectura: 3 min

Lectura bíblica: Salmo 16:1-11
Me mostrarás la senda de la vida. En tu presencia hay plenitud de gozo, delicias en tu diestra para siempre. Salmo 16:11
Menciona un suceso que haría que el estómago se le llenara de nudos a un padre de familia. Tienes doce segundos para adivinar. ¡Adelante!
Tus padres podrían aburrirte durante horas con todo tipo de preocupaciones propias de adultos. Pero en algún lugar de su lista de momentos desagradables puede estar éste: ser detenido por la policía por exceso de velocidad.
Ven el destello de las luces en el espejo retrovisor.
Oyen el sonido amenazante de la sirena.
Observan al policía que camina hacia el auto, con la libreta de multas en la mano.
A los papás no les gusta ver desaparecer su dinero cuando pagan la multa. Detestan pensar en el chorro de dinero que perderán cuando les aumentan el seguro del auto. Recibir una multa garantiza que se les ha venido abajo el día. (Sugerencia: No es un buen momento para pedirles dinero).
Si recibir una multa arruina uno que otro día, aquí te cuento algo que te podría arruinar toda la vida: creer que Dios es un policía cósmico, grande y malo.
Muchos creen que Dios es como un agente de policía, siempre vigilándonos con su radar, no para mantener seguros los caminos, sino para agarrar a cualquiera que parece estar yendo a exceso de velocidad, pasando el “límite de la diversión”. (Y les parece que el límite de Dios es realmente bajo).
Lo imaginan hablando así:
—¡Eh, tú! —gruñe—. ¡Sí, tú! Parece que te estás divirtiendo. Bueno, si es así, ¡basta! Eso no está permitido. No cuando yo estoy de patrulla.
Tema para comentar: ¿Alguna vez has pensado que lo único que Dios desea es arruinar tu diversión?
Las mismas personas que ven a Dios como el peor de los señores, se imaginan al diablo como una caricatura que ama divertirse, sentada sobre tus hombros animándote para que te diviertas. Eso es mentira. El diablo no está interesado en asegurarse de que la pasemos bien. Nos odia. Pedro dice que el diablo siempre “anda alrededor buscando a quién devorar” (1 Pedro 5:8).
Por eso no te creas que el diablo es un tipo divertido esperando llenar tu vida de emociones. Jesús arrasó con ese mito cuando dijo: “El ladrón [el diablo] no viene sino para robar, matar y destruir” (Juan 10:10).
La meta de Dios para nuestra vida es exactamente la opuesta. Jesús dijo: “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10). Dios no quiere nada que no sea una vida requete repleta de gozo.
PARA DIALOGAR: ¿En qué consiste vivir la vida plena y gozosa que Jesús prometió?
PARA ORAR: Señor, sé que planeaste para nosotros una vida gozosa. Ayúdanos a experimentar lo mejor que tú ofreces, dentro de tus límites sabios.
PARA HACER: Piensa en una manera de demostrarle hoy a alguien que Dios quiere que los cristianos tengan una vida plena y llena de alegría.


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