Cuando te sientes fracasado


Tiempo de lectura: 3 min

Lectura bíblica: Hebreos 6:1

Por tanto, dejando las doctrinas elementales de Cristo, sigamos adelante hasta la madurez. Hebreos 6:1


—¡No puedo más! ¡Odio la escuela! —exclamó Tito, dando un portazo al entrar en su casa y arrojar sus libros sobre la mesita del zaguán—. ¡Jamás pienso volver a pisar una escuela!

—¿Qué te pasa? —le preguntó el papá.

—Oh, nada —respondió Tito deprimido—. Excepto que soy tan tonto que pronto podré entender la aritmética del tercer grado en lugar de la del quinto grado con mis compañeros.

Su papá lo hizo sentar para que le explicara por qué estaba tan alterado.

—Hoy me sentí como un idiota total, papá —confesó—. Tuvimos un examen. Fue horrible. Y todos terminaron antes que yo.

 

¿Aprenderá alguna vez Tito a dividir fracciones? Por supuesto. Y en las próximas semanas notará que la mayoría de sus compañeros están tan nerviosos como él, y que se sienten igual de tontos.

 

Noticia de última hora. Todos tenemos momentos cuando nos sentimos incapaces de hacer bien alguna cosa. ¡Si nunca tienes esos momentos, o no te estás esforzando mucho o nunca intentaste nada nuevo!

 

Sentirte inseguro de ti mismo es normal. El verdadero problema surge cuando te crees que eres el único que se siente frustrado. Tienes que descartar los pensamientos de que eres más bobo o lento o torpe que todos los demás. ¿Qué responderías si oyeras a un amigo mascullando lo siguiente?

  • “Si los demás supieran que no puedo ______________ , me harían a un lado”.

  • “Soy el único que se pone nervioso por  _____________”.

  • “Soy el único que no puede __________”.

Cuando oyes esas palabras dichas por otra persona, suenan tontas. Cuando las dices tú, te suenan completamente lógicas.

 

Esos sentimientos te cierran la mente de modo que no puedes ver cómo todos, del menor al mayor, tienen que encarar sus propias limitaciones. Estos pensamientos te ciegan al hecho que Dios y su pueblo están listos para ayudarte. Y te hacen olvidar que la probabilidad de que esas afirmaciones sean realmente ciertas oscila entre cero y casi cero.

 

Cuando te sientes como un fracasado, ha llegado el momento de dejar que Dios, tu familia y tus buenos amigos te recuerden qué falsas son esas afirmaciones negativas. Y es el momento para recordar que Dios y los que te aman te aceptan en medio de tus luchas.

 

PARA DIALOGAR: Dialoguen sobre cómo los que componen tu familia pueden ayudarse mutuamente a recordar que ninguno está solo en medio de sus luchas.

 

PARA ORAR: Señor Jesús, gracias por estar con nosotros y por mostrarnos cómo alentarnos unos a otros cuando nuestras cosas no parecen andar nada bien.

PARA HACER: ¡La próxima vez que te estés viendo como un fracasado, encuentra un amigo que te haga  reaccionar!


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