Cuando la amistad es despareja


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Lectura bíblica: Juan 1:10-13
A lo suyo vino, pero los suyos no le recibieron. Juan 1:11
Después de años de ser el único chico en su calle, Tito dio un salto de alegría cuando se enteró de que un muchacho de su misma edad se mudaba a cuatro casas de la suya. El día que llegó Daniel, Tito lo invitó a su casa. Anduvieron en bicicleta por todo el barrio, jugaron baloncesto en el parque y al béisbol en el patio de la casa de Tito.
A Daniel le gustaba el béisbol tanto como a Tito. Y le encantó el guante de Tito. Era tan suave que parecía envolver automáticamente la pelota.
Un atardecer, cuando Daniel tenía que volver a casa para cenar, le pidió a Tito que le prestara el guante.
—Sí, llévatelo —le dijo Tito.
La mañana siguiente, Tito se fue corriendo a la casa de Daniel para buscar el guante. Allí fue cuando Daniel tuvo que admitir que se le había olvidado afuera y que se había mojado con la lluvia durante la noche. Los dos sabían que cuando el guante se secara quedaría duro como una tabla.
No tienes que ser amigo de alguien por mucho tiempo antes de darte cuenta de que a veces el otro se aprovecha de tu amistad, la ignora o te rechaza. Por ejemplo:

  • Te ofreces para dar de comer, pasear y hasta limpiar la suciedad del perro de un amigo cuando éste se va de viaje. Pero tu amigo nunca se ofrece a hacer lo mismo con tu perro.
  • Pasas horas eligiendo el regalo de cumpleaños perfecto para un amigo. Pero tu amigo se olvida completamente de tu cumpleaños.
  • Te apuras para terminar todas tus tareas escolares para poder pasar el sábado a la tarde con un amigo. A último momento, tu amigo te llama para decirte que se pasó la mañana perdiendo el tiempo y ahora tiene que hacer sus tareas y no puede salir a jugar.

Ese es el tipo de conducta que nos tienta a dejar de buscar oportunidades para demostrar nuestra amistad. Pero la amistad auténtica no espera compensación.
Dios nos ama no importa cómo lo tratemos. Piensa en las maneras como Jesús demostró a otros su amor. Sabía que Judas lo iba a traicionar, pero de igual modo lo llamó para ser su discípulo. Colgado en la cruz, Jesús dijo: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. (Lucas 23:34). Cristo murió por todos, aun por los que le dan la espalda.
Brindamos nuestra amistad por cariño, y punto. Sea que nuestras acciones o palabras sean apreciadas o no, seguimos brindando nuestra amistad.
PARA DIALOGAR: ¿De qué maneras te ha amado Dios aun cuando lo has ignorado? ¿De qué manera puedes demostrar ese tipo de cariño por los demás?
PARA ORAR: Señor, ayúdanos a brindar nuestra amistad y seguir brindándola —como lo haces tú— pase lo que pase.
PARA HACER: Cuando alguien sea grosero hoy contigo, corresponde con una acción afectuosa.


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