Con amor, la vida es más hermosa


Tiempo de lectura: 3 min

Lectura bíblica: Filipenses 2:1-4
No considerando cada cual solamente los intereses propios, sino considerando cada uno también los intereses de los demás. Filipenses 2:4
Amor. La palabra se desliza en nuestras conversaciones casi sin que la notemos.
Tema para comentar: Piensa en cuántas maneras puedes usar la palabra amor.
Aquí están algunas que se nos ocurren:

  • “Aquel chico es un amor”.
  • “Mi papá y mi mamá se aman”.
  • “Por amor al arte”.
  • “Amor por la lectura”.
  • “De mil amores”.
  • “Amor con amor se paga”.

La palabra amor puede significar muchas cosas diferentes. Por eso, cuando piensas en el amor es importante que sepas las diferencias. Por ejemplo, si un chico no puede reconocer la diferencia entre amar a su perro, amar a su pelota de fútbol favorita y amar a su mamá, tiene un grave problema, con su mamá, no con su perro.
Por todo lo que dice la Biblia acerca del amor —y dice mucho— podemos dar una definición del verdadero amor: Amar es anhelar el bien del ser amado y trabajar para lograrlo.
Escucha esto mismo, dicho de dos maneras distintas: Amar es hacer que el bienestar de otra persona sea tan importante como tu propio bienestar. O Amar es cuidar la salud, felicidad y el desarrollo de otros de la misma manera como cuidas los tuyos propios.
¿Te gusta gozar de buena salud? ¡Por supuesto!
¿Te gusta sentirte feliz? ¡Claro que sí!
¿Te gusta crecer? ¡Naturalmente!
Todos nos esforzamos por mantenernos felices… a salvo… seguros… y cómodos. Nos gusta crecer como cristianos, que nos vaya bien en la escuela, divertirnos con nuestros amigos y hacer lo que sea para mejorar nuestra vida. Así somos los seres humanos. No sólo queremos sobrevivir sino también prosperar en todas las maneras posibles.
Pero el amor verdadero demanda algo más: que quieras que los demás triunfen tanto como tú. Eso es lo que quiso decir Pablo en Filipenses 2:4 cuando dijo: “No considerando cada cual solamente los intereses propios, sino considerando cada uno también los intereses de los demás”.
Ese no es el tipo de amor del que se habla en los pasillos de tu escuela. Pero es el amor verdadero que te llenará de satisfacción a ti y a todos los que amas.
PARA DIALOGAR: Dios siempre está pensando en lo mejor que tiene reservado para ti. Piensa en cómo puedes hacer lo mejor a favor de los demás.
PARA ORAR: Padre, inúndanos de tu clase de amor abnegado, el amor que piensa en los demás.
PARA HACER: Confecciona un cartel que te haga pensar en otros esta semana, ¡y cuélgalo donde lo puedas ver!


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