Cierra los ojos a la fe ciega


Tiempo de lectura: 3 min

Lectura bíblica: Juan 8:31, 32
Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Juan 8:32
Estás intentando contarle a una amiga acerca de Jesús cuando ésta empieza a parecer una profesora de universidad.
—Entonces —dice con voz altanera y levantando las cejas—, ¿puedes dar pruebas 100 por ciento seguras de que Jesús resucitó de los muertos?
No estás segura de como es que de pronto tu amiga tiene un cerebro de tamaño gigante y una pregunta que parece inteligente. Te sale una respuesta que parece más bien el chirrido de un ratoncito:
—Mmmm, no.
Algunos llaman “fe ciega” a nuestra creencia cristiana de que Cristo resucitó. Eso quiere decir que es una creencia aceptada sin ninguna prueba. O llaman a nuestra fe “ignorante”, “irracional” o “irrazonable”. Esas son palabras grandes que significan más o menos lo mismo que “tonto”. Si alguien te menoscaba de este modo, probablemente terminas sintiéndote avergonzado. Raro. Tonto. Derrotado. Algunos opinan que si cierta verdad no puede ser comprobada con un 100 por ciento de seguri- dad, no vale nada o no es verdad. Dicen que si la resurrección de Jesús o su afirmación de que era el Hijo de Dios no puede ser comprobada con una seguridad del 100 por ciento, entonces no hay por qué creerlo.
Eso es un mito. Pocas son las cosas que pueden ser comprobadas 100 por ciento.
En un tribunal de justicia, por ejemplo, el jurado nunca puede estar 100 por ciento seguro de que alguien ha cometido un crimen. El jurado pesa las evidencias para declarar que alguien es culpable sin sombra de duda o no.
De la misma manera, tu creencia de que Jesús es Dios no puede comprobarse con una seguridad del 100 por ciento. Pero eso no significa que sea tonto creer en la fe cristiana. El apóstol Juan escribió: “Por cierto Jesús hizo muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro” (Juan 20:30). En otras palabras, Jesús hizo muchas otras cosas que demostraban que era el Hijo de Dios. Las evidencias que proporciona la Biblia no incluyen todo lo que dijo o hizo Jesús, pero lo que sí nos dice es lo suficiente como para dar forma a una creencia que tiene un buen fundamento. Juan escribió en el siguiente versículo: “Pero estas cosas han sido escritas para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre” (versículo 31).
Creer en Cristo es muy acertado. Blaise Pascal —un famoso matemático, filósofo y científico francés— afirmó que existen suficientes evidencias a favor de la fe cristiana como para convencer a cualquiera que no esté ya decidido a no creer. Pero no hay suficientes evidencias para llevar a Cristo a nadie que no quiera ir.
PARA DIALOGAR: Contesta con tus propias palabras: ¿Por qué no es tonto creer en Jesús?
PARA ORAR: Señor Jesús, danos la oportunidad de contar a nuestros amigos la verdad acerca de quién eres y de lo que has hecho por nosotros.
PARA HACER: ¿Hay alguna pregunta que te confunde acerca de tu fe? Pídele a un cristiano más maduro que te ayude a investigar la respuesta.


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