Antes del anochecer


Tiempo de lectura: 3 min

Lectura bíblica: Mateo 6:9-15
Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, vuestro Padre celestial también os perdonará a vosotros. Mateo 6:14
Tiempo de hacer una prueba. Aquí tienes una lista de personas que te han lastimado, ofendido o irritado. Vota por las que estás dispuesto a perdonar:
(a) Tu hermano mayor que le da un puntapié a la pelota que rebota en tu cara.
(b) El amigo que te rompe el jarro de cerámica con el que te ganaste el primer premio en el concurso de arte en la escuela.
(c) Tu hermanita que ya te tiene cansado con sus tonterías infantiles.
(d) El chico en la escuela que te viene haciendo bromas en el recreo desde hace ya dos años, cinco meses y tres días.
Pon atención a esta noticia importante: El perdón no es sólo para las personas que tienes ganas de perdonar. Dios dice que perdones a todos los que te hacen mal. ¡¿Puede ser?!
Sí, Dios te llama a perdonar a cualquiera que te ha hecho enojar, te ha lastimado o te ha ofendido.
Conocer el mandato divino de perdonar, por supuesto, no hace que perdonar sea más fácil, especialmente cuando sientes como si te hubieran dado un golpe en la cabeza con un palo.
A pesar de que es difícil perdonar, Dios no quiere que lo demoremos. De hecho, quiere que demos y recibamos perdón inmediatamente. En Efesios 4:26, Pablo escribió: “No se ponga el sol sobre vuestro enojo”. Y Jesús dijo que cuando nos damos cuenta de que alguno tiene algo contra nosotros, tenemos que resolver el problema enseguida, aun si nos damos cuenta cuando estamos en medio del culto (ver Mateo 5:23-25).
Una advertencia: Podemos correr a Dios para pedirle perdón en cuanto nos damos cuenta de que hemos hecho algo malo. Podemos decidir en nuestro corazón perdonar el instante que alguien nos hiere. Pero cuando es necesario tratar con personas físicas y con asuntos realmente sensibles, conviene dejar que la situación se aplaque por unos días antes de ir a perdonar o a pedir perdón. Los involucrados estarán más dispuestos a razonar.
El perdón es un camino de dos vías. Es probable que puedas traer a mente un montón de personas que te han ofendido. Pero tú también has de haber ofendido a algunos. Coloca esta frase en un lugar donde la puedas ver todos los días: “Cuando me niego a perdonar, estoy quemando un puente que algún día tendré que cruzar”. ¡Perdona con buena disposición, porque con más frecuencia de la que te puedes imaginar tú necesitarás el perdón de otra persona!
PARA DIALOGAR: ¿Por qué es bueno perdonar enseguida? ¿Qué es lo que hace difícil perdonar?
PARA ORAR: Habla con Dios acerca de las personas que necesitas perdonar, o de aquellas a las que necesitas pedir perdón.
PARA HACER: ¿Hay alguien a quien necesitas perdonar hoy? ¿Necesitas pedirle a alguien que te perdone? Hazlo antes del anochecer.


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