Amar venga lo que venga


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Lectura bíblica: Romanos 5:6-11
Aún siendo nosotros débiles, a su tiempo Cristo murió por los impíos. Romanos 5:6
Fernando y Ernesto eran amigos de toda la vida, amigos desde haberse conocido en la piscina infantil cuando tenían dos años. Nunca habían tenido una discusión, hasta los 15 años, cuando apareció Andrés. Andrés y su familia acababan de mudarse a la ciudad a principio del año escolar. Un sábado, cuando Fernando le mencionó a Ernesto que lo vería en la pista de patinaje como siempre, se llevó una gran sorpresa. Andrés ya le había pedido a Ernesto que se encontrara con él allí. ¡Y Ernesto había dicho que sí!
Entonces, ¿seguirá Fernando siendo amigo de Ernesto o le gritará: “¡Traidor!” y no volverá a dirigirle jamás la palabra? La respuesta depende de que Fernando haya aprendido a amar como Jesús amó —incondicionalmente— sin reservas.
Jesús sabe lo que significa que los amigos le fallen y rechacen. Cuando Jesús fue arrestado “todos los discípulos le abandonaron y huyeron” (Mateo 26:56). Aun Pedro, que había insistido que nunca abandonaría al Señor, lo negó tres veces durante el juicio de Jesús.
Jesús podría haberse sentido resentido con sus amigos por distanciarse cuando más los necesitaba. Pero los perdonó. Cuando resucitó, se apareció a estos mismos discípulos y les encargó que hicieran su obra por todo el mundo. Hasta le dedicó tiempo extra a Pedro, dándole fuerzas para la enorme tarea que tenía por delante (ver Juan 21:15-19).
El amor de Jesús incluyó también a los hombres que le dieron muerte. Al colgar clavado en la cruz después de los azotes brutales de los soldados romanos, Jesús oró: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34).
Y el amor incondicional de Jesús hasta se extiende a nosotros. Pablo escribió que éramos “débiles” (Romanos 5:6), que éramos “aún pecadores” (versículo 8) y que éramos “enemigos” (versículo 10) del Señor debido a nuestros pecados. Aun en nuestra peor condición, Jesucristo nos amó y dio su vida por nosotros a fin de que pudiéramos ser “justificados” (versículo 9). Por su amor incondicional, podemos decir con Pablo: “Nos gloriamos en Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, mediante quien hemos recibido ahora la reconciliación” (versículo 11).
¿Estás contento de tener un amigo como Jesús? ¡Haz que su amor incondicional sea tu modelo en todas tus relaciones con tus amigos y tus familiares!
PARA DIALOGAR: Bajo qué condiciones es difícil amar a alguien? ¿Cómo reaccionaría Jesús en esas situaciones?
PARA ORAR: Señor, te agradecemos porque nos amas incondicionalmente. Ayúdanos a demostrar esa misma clase de amor hacia todos los que nos rodean.
PARA HACER: Demuestra hoy algo del amor sin reservas de Jesús por alguien que te ha fallado.


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