Algo que siempre es correcto hacer


Tiempo de lectura: 3 min

Lectura bíblica: Lucas 6:27-35
Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos. Lucas 6:31
La peor pesadilla de Chang Ho se ha convertido en realidad. Deambula por el pasillo de la escuela sin poder acordarse cómo llegar a su aula. No recuerda qué materias tiene hoy, ni qué tareas tenía que traer a clase. De pronto, se da cuenta de que lo único que sabe es que ya no sabe nada de lo que necesita saber, como ser quiénes son sus profesores… quiénes son sus compañeros de clase… a qué hora tiene que llegar a clase. Huye despavorido a la Dirección. Pero allí no lo pueden ayudar si no saben su nombre… que él no puede recordar…
Puede ser que te olvides de todo tipo de cosas. Pero éste es un mandato totalmente correcto, completamente básico que tienes que recordar: ama siempre.
El mandato de Dios de amar es uno de sus absolutos. Esto significa que no tiene excepciones, aun si alguien no nos cae bien, o si alguien nos trata mal o si nos parece que alguien tiene mal aliento.
Algunos argumentan que un mandato nunca puede aplicarse a todas las personas en todos los tiempos y en todo lugar. No obstante, podemos estar seguros de que el mandato de amar se aplica a cualquier situación que enfrentamos. ¿Has notado alguna vez cómo a la gente cruel no le gusta cuando los demás los tratan con la misma crueldad? Les gusta ignorar a otros y echar a andar rumores o decir cosas maliciosas de los demás. Pero si alguien les hace lo mismo, se sienten víctimas de una injusticia. Esa es la manera como sabemos que cualquier cosa que sea menos que amar es mala.
Piensa en ti mismo. Sin duda quieres que los demás te traten con simpatía. Y sin duda te sientes molesto cuando no recibes el trato que esperas. Cuando ayudas a un amigo con su tarea escolar, por ejemplo, esperas que él agradezca tu ayuda, y te sientes desilusionado, lastimado o frustrado cuando no te da las gracias.
Todos quieren ser amados. Si admites que esperas ser tratado con cariño, entonces lo que tienes que hacer es amar a los demás como esperas ser amado.
Jesús lo dijo bien cuando dio la Regla de Oro: Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos (Lucas 6:31). Esta es una manera fácil de recordar la regla más grande de Dios: amar siempre.
PARA DIALOGAR: ¿Cuál es el mandato que no debes olvidar? ¿Cómo puedes estar seguro de que el mandato divino de amar es siempre el correcto?
PARA ORAR: Señor, sé que es importante amar a los demás como queremos que los demás nos amen. Ayúdanos a amar como tú amas.
PARA HACER: ¿Algunas vez has dejado de amar a ciertas personas porque no las aprecias? Escoge a una persona y comienza hoy la costumbre de amarla.


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