3 Razones por las que el Sufrimiento Sirve un Propósito

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El sufrimiento humano es posiblemente el problema más común y difícil que se ha planteado contra la bondad de Dios. ¿Por qué Dios permite que seamos lastimados y heridos?

¿No es malo sufrir? ¿No apunta esto a un Dios indiferente y distante? Veamos tres razones que sugieren que el sufrimiento puede beneficiarnos.


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Durante más de 50 años, el Ministerio de Josh McDowell ha llevado a los buscadores a un conocimiento más profundo de la verdad y el poder de Dios. Les ofrecemos nuestros conocimientos acumulados e investigaciones (Página en inglés), para ayudarlos a encontrar la verdad y el aliento para vivir una vida sana y completa en Cristo.


3 Razones por las que podríamos sufrir

1. En Génesis 3, se nos dice que la humanidad trajo sufrimiento al mundo al rechazar la autoridad de Dios. Como nuestro Padre justo y bueno, Dios quiere protegernos. Pero cuando elegimos pecar, Él honra el libre albedrío que amablemente nos da. El nos permite experimentar las consecuencias de nuestras acciones.

Lo hace no para restregarnos en la nariz nuestro sufrimiento, sino para mostrarnos por qué es bueno para nosotros vivir de acuerdo con Su norma. Y aquí está la verdadera buena noticia: cada vez que nos arrepentimos, Dios siempre es fiel para limpiarnos a un nuevo comienzo y perdonarnos. ¡Tan lejos como está el oriente del occidente, así de lejos ha quitado de nosotros nuestras transgresiones! Dios no guarda rencor; tenemos un nuevo comienzo cada vez. Eso solo debería demostrar la profundidad del amor y la gracia que Dios tiene para nosotros.


2. A veces experimentamos sufrimiento no porque hayamos pecado, sino porque necesitamos crecer. El sufrimiento es el salón de clases donde puede ocurrir un crecimiento profundo, si nos esforzamos, nos convertimos en buenos estudiantes. Dios quiere que maduremos, que demostremos constantemente el fruto del Espíritu: benevolencia, bondad, paciencia, amor, gozo, esperanza, autocontrol, etc. Aprender a interactuar bien con otros seres humanos que son desordenados y absortos puede requerir numerosos viajes a este salón de clases.

Recuerda que Dios no se centra en nuestra perfección, sino en nuestro mejoramiento. Él busca corazones comprometidos que rápidamente regresan al arrepentimiento y la obediencia. ¡Podemos sentir gozo al ver nuestro crecimiento, sabiendo que le agrada a Él!


3. A veces sufrimos por las decisiones equivocadas – el libre albedrío – de otros. Sin embargo, la Biblia nos da esta esperanza: que lo que otros pretendan para el mal, Dios obrará para nuestro bien; no hay mal que por bien no venga. ¿Recuerdan lo que José les dijo a sus hermanos, después de verlos acobardados ante él como el segundo al mando de Egipto? “Tenías la intención de hacerme daño, pero Dios tuvo la intención de que fuera bueno para lograr lo que ahora se está haciendo, la salvación de muchas vidas”.

Ten en cuenta que Dios pudo convertir poco a poco  a Jose de un humilde esclavo a un consejero de confianza de Faraón porque Jose se mantuvo firme en su confianza de que Dios tenía un propósito por sus años de sufrimiento. La actitud de José trajo gloria a Dios. Y las diversas habilidades y madurez que José acumuló a lo largo de los años como esclavo y prisionero lo convirtieron en el hombre fuerte e ingenioso que el mundo necesitaría desesperadamente cuando llegara la hambruna.

No asumas que porque está sufriendo, que a Dios no le importa. Mira para ver cómo se te presenta. Mira para ver tu propio crecimiento. ¡Mira, como José, se convierte en la persona que Dios puede usar para grandes asignaciones! Cuando miramos el sufrimiento desde esa perspectiva, podemos verlo como doloroso, pero productivo.

Dios nos ama incondicionalmente. Entonces podemos confiar en que, sea lo que sea por lo que estemos pasando, Él está con nosotros. Pero reconoce esto: si continuamente cuestionas la bondad de Dios cuando experimenta sufrimiento, puede ser porque aún no cree completamente que Dios te ama.

Amigos, sin esta confianza como base firme, tu fe siempre se tambaleará. Perderás mucho tiempo sin confiar en Dios. Y es posible que se pierda la oportunidad de ver cómo Él orquesta tus períodos de dificultad y sufrimiento para producir el bien y reflejar Su poder y gloria. ¡Confía en Dios!


PRÓXIMOS PASOS:

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